Discurso al recibir el Premio Nacional de Derechos Humanos 2013.

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Sr. Presidente Enrique Peña Nieto
A todos los asistentes, amigas, amigos, colaboradores
A la sociedad Mexicana.

Agradecemos la oportunidad que se nos ha brindado de traer nuestra voz hasta este lugar, y agradecemos por el premio que se nos otorga. Pero sobre todo agradecemos a Dios y a la Virgen de Guadalupe, que nos han guiado en esta obra y por quienes nos mantenemos en pie, así como a todas las personas que en algún momento han estado acompañándonos y aportándonos su apoyo ya sea con su trabajo o con un kilo de frijol y arroz.

Nuestra labor de ayuda humanitaria comenzó con algo tan sencillo, alimentar a los migrantes, que nunca pensamos o tan siquiera imaginamos que podríamos llegar a este punto. Brindar alimento es una acción que pareciera simple, sin embargo, algo tan cotidiano es en realidad una necesidad vital para muchos: es entonces cuando brindar un “taco” puede salvar una vida.

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Este premio representa para nosotras un voto de confianza de todos aquellos que nos han acompañado en nuestro caminar, de quienes nos han brindado las herramientas para que a lo largo de todos estos años nuestro trabajo continuara; de quienes han creído que nuestra labor puede propiciar cambios positivos en nuestra sociedad y en la población migrante. Por lo tanto, el presente premio es una motivación para seguir trabajando con mucho amor por los derechos humanos de aquellos que salen de sus países persiguiendo un sueño; son jóvenes, mujeres y hasta niños, personas con familias, madres, padres, hermanos en busca de oportunidades al igual que cada uno de los aquí presentes, solo que ustedes no son llamados criminales por querer mejorar la calidad de vida de sus seres amados.

La migración es hoy en día una problemática que engloba muchas otras y que en suma representan un obstáculo para el desarrollo de los países; pero una debe hablar de lo que conoce y en este caso es México, porque recordemos que los migrantes no vienen solo de Centroamérica sino que también salen de todas partes de nuestro propio país. Es así que México visto con nuestros ojos (los de las patronas), se encuentra fracturado, atravesado por la violencia, por la impunidad, por la apatía, por la discriminación, por la falta de oportunidades reales y una lista de más cosas que podrían no terminar pero que se relacionan todas entre sí.

A través de los 18 años que llevamos trabajando hemos presenciado muchos cambios en nuestras ciudades y comunidades que han modificado la forma en que vivimos y vemos las cosas. Antes las personas podían vivir del campo, de la tierra tan fructífera que tenemos en México, antes de niñas podíamos corretear entre los sembradíos tranquilamente, íbamos a la escuela y trabajábamos en la recolección de caña y café, cuando estos aún tenían un precio digno; nos enseñaban que en la vida había que trabajar para poder llevarnos el pan a la boca, que nada te llegaba fácilmente y que si algún día nos llegaba el éxito no había que olvidarnos de que lo que teníamos era también a causa de los demás. Vivíamos de una manera humilde quizá, pero era una buena vida, con principios y valores. Ahora, sin embargo, las cosas son muy diferentes, creemos que más que avanzar hemos ido en retroceso. Porque la idea del progreso sustentada en aprovecharse de las necesidades de los que menos tienen, no puede ser más que una violación a los derechos humanos. Tristemente esto lo hemos aprendido a lo largo de estos años trabajando con migrantes, quienes ahora no son considerados personas sino como mercancía que puede ser negociada, cambiada o eliminada sin consideración alguna. Y la misma situación atraviesan nuestras mujeres, nuestros niños y niñas y toda la juventud de nuestro país cuando son precisamente ellos, los jóvenes, quienes tienen el cambio en sus manos, siempre y cuando se les brindaran las herramientas necesarias, pero desgraciadamente estamos desperdiciando esta oportunidad.

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En la comunidad de La Patrona, perteneciente al municipio de Amatlán de los Reyes en Veracruz, donde hemos vivido toda nuestra vida, hay alrededor de unas 20 cantinas y tan solo cuatro escuelas, lo cual es prueba del estado de abandono en que nos han dejado como pueblo mexicano y prueba también de lo que hemos permitido hasta ahora por no participar activamente para mejorar la situación en la que vivimos.

Nosotras no solo nos dedicamos a la atención de migrantes, cada una de las mujeres que trabajamos en el comedor somos también madres y campesinas y ello nos permite hablar de la situación tan precaria en que vivimos la mayoría de las y los mexicanos y es que parece no hay congruencia entre el sueldo mínimo al que acceden los trabajadores y los servicios públicos que debemos pagar.

Permítanme contarles la historia de Doña Tere una Sra. de la tercera edad quien ha colaborado con nosotras desde hace un tiempo y que debe viajar un par de horas para poder ganar algunos pesos que al final de día solo le servirán para regresar a su casa. Bajar de la sierra donde vive le cuesta alrededor de 50 pesos entre los autobuses que debe tomar, al llegar a Córdoba trabaja todo el día lavando ajeno para ganar unos 50 pesos con lo cual apenas y le alcanzará para regresar a casa sin un peso. Me encontré a Doña Tere una mañana en el autobús y al contarme su historia le propuse que nos ayudara en lo que pudiera y a cambio le ofrecí de todo lo que hay en nuestro comedor, pan, frijoles, arroz, algunas frutas que nos donan y todo lo que ella pudiera llevar consigo.

El caso de Doña Tere es solo uno entre muchos que sirven de ejemplo para explicar porque la gente se ve en la necesidad de abandonar su hogar y salir a buscar en otro lado lo que bien pudieran encontrar en su tierra. La realidad del campo mexicano es que siendo uno de los sectores más importantes, es de los que más ha sufrido los cambios de la modernidad. Conforme crecíamos vivir de la producción de café y la caña de azúcar era posible, ahora ni siquiera tienen un valor real que nos permitan subsistir de su cultivo.

Es por todo esto y más que se requieren medidas que nos permitan a nosotros los mexicanos trabajar dignamente. No queremos que nos resuelvan la vida, o que nos pongan todo en bandeja de plata, queremos oportunidades de desarrollo que no sean temporales para tapar el sol con un dedo, sino que se impulsen oportunidades reales y de calidad. Que a los jóvenes se les permita descubrir todo un mundo de posibilidades, en un mundo hostil y limitado que conocen ahora. Que tengan un acceso a la cultura y educación que les liberen algún día para poder conocer otros lugares, pero sin la necesidad de subirse a una bestia moderna de metal. Porque si bien amamos la obra a la que nos llamó Dios, no queremos pasar toda nuestra vida dando de comer, queremos que algún día no hagan falta Las Patronas, pues entonces sabremos que estamos avanzando.

Al defender los derechos de los migrantes, creemos firmemente que también defendemos los derechos de todos y todas, no importando la nacionalidad. Porque al no existir las condiciones de vida que a uno le permitan desarrollarse de todas las maneras humanamente posibles, sin pretensiones o ambiciones desmedidas, todos los derechos básicos para toda persona son violentados o simplemente no existen. De ahí la importancia de la labor que realizamos no solo Las Patronas, sino todas aquellas personas, organizaciones, colectivos que trabajan arduamente porque esos derechos sean respetados y no solo eso sino que se garantice su cumplimiento.

La acción colectiva, la unión para hacer cosas buenas que nos favorezcan es posible. La organización no solo debe estar presente en el crimen, sino también entre la sociedad y los que nos gobiernan. Si cada quien hace lo que le corresponde y nos comprometemos en verdad con la causa, por muy difícil que parezca seguro lograremos mejorar las condiciones de vida para todos y todas. Por supuesto como todo lo bueno cuesta en esta vida, no podemos asegurar que será fácil, o que no habrá riesgos o errores en el camino, sin embargo los momentos de dicha personal serán muchos.

Como mujeres de fe que somos consideramos de vital importancia hacer una invitación a todas aquellas personas o instituciones que se digan o consideren espirituales, para que actúen conforme a lo que creen y no permitan que las creencias tradicionales los alejen de la realidad, una realidad en que las personas están muy necesitadas de palabras de aliento, esperanza, amor y fé.

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No nos conformemos hermanos y hermanas, nuestro deber como sociedad no es callarnos, sino denunciar, participar y proponer.

Y pedimos al Sr. Presidente que se nos escuche y podamos crear un dialogo entre la sociedad y los que nos representan. Porque no se trata de criticar o juzgar quiénes se han equivocado o quienes han traicionado a la patria. Lo verdaderamente importante en estos
tiempos es actuar, es llevar el mensaje de que las cosas pueden mejorar y que cada quien desde su vida cotidiana puede propiciar un cambio.

Hacemos un llamado a las instituciones y a la sociedad civil para que se pongan las pilas y trabajen para su pueblo, a que no se basen en las apariencias sino en los hechos, pues estos son los que verdaderamente cuentan. Los invitamos a que vivan la experiencia de compartir el pan con los más vulnerables, les prometemos que no se arrepentirán. Nosotras las Patronas luchamos por todo esto porque sabemos que no hay que cerrar los ojos y esperar a que los problemas nos pasen a nosotros, o que les pase a nuestros hijos, padres o hermanos.

Luchamos por los migrantes que salen en busca de un sueño por una vida mejor, lo que muchos consideran imposible, pero luchamos sobre todo porque ese sueño ojala…ojala algún día se convierta en realidad.

Muchas gracias.

atte. Norma, Bernarda, Rosa, Nila, Tere, Leonila, Fabiola, Toña, Karla, Karina, Blanca, Doña Tere, Julia, Lupe, Lorena, Mariela, Sonia, Pepe y Erik. Las Patronas.

T. @LasPatronas_dh

F. facebook.com/LaPatrona

Carta Abierta a la Sociedad Civil.

La Patrona, Ver., 23 de julio de 2013

C A R T A A B IE R T A
A LA SOCIEDAD CIVIL:

Recientemente han aparecido en algunos medios de comunicación una serie de afirmaciones respecto a nuestra labor con nuestros (as) hermanos(as) migrantes, y la manera en que esta se conduce, así como cuestionamientos respecto a la transparencia en los manejos de recursos que de manera tan generosa muchos y muchas de ustedes nos hacen llegar. Sólo podemos atribuir estos sucesos a la poca objetividad, falta de ética y nulo profesionalismo con la que se conducen algunos medios de comunicación y si bien no han mermado nuestro trabajo cotidiano, sí han ocasionado que surjan dudas y desinformación dando pie a difamaciones.
Por lo tanto nosotras Las Patronas consideramos necesario a través de esta carta hacer las respectivas aclaraciones a ustedes sociedad civil, pues si bien iniciamos esta obra hace más de 18 años sólo con la ayuda de Dios, ahora son muchas las manos que aportan y sostienen el comedor La Esperanza del Migrante.
De esta manera queremos abordar los siguientes puntos sobre quienes somos y lo que hacemos:
1. Somos un colectivo respaldado por nuestra Virgen de Guadalupe y nuestro señor Jesucristo que a la fecha está conformado por 14 mujeres y 2 hombres sin ningún ánimo de lucro y sin remuneración alguna. Son casi 20 años que preparamos alimentos para los hermanos migrantes mexicanos y centroamericanos que viajan en el tren hacia E.U. en busca de una mejor calidad de vida; por lo tanto todas las decisiones concernientes a nuestra labor han sido y son tomadas conjuntamente, aportando cada una (o) de nosotras (os) no solo nuestras manos sino además ideas y conocimientos para mejorar y llevar adelante nuestra labor.
2. Nuestro trabajo ha sido y será totalmente transparente, así como el manejo de los recursos que gentilmente escuelas, universidades, organizaciones de derechos humanos, colectivos sociales y familias particulares nos hacen llegar. Como hemos reiterado en numerosas ocasiones nuestro principal propósito es ayudar al prójimo. Cabe mencionar que nosotras no hemos recibido en ningún momento remuneración alguna que no sean las “gracias” que oímos cada día, lo cual es mucho más significativo para nosotras que cualquier retribución material o monetaria que pudiéramos recibir. Nuestra labor es sólo motivada por un llamado de Dios y por un deseo genuino de defender los derechos de aquellos que comparten nuestra humanidad.
3. Las Patronas nos encontramos sólo a favor de un bienestar común, sin apoyar proyectos particulares, políticos, religiosos, empresariales o ningún otro asunto relacionado a programas gubernamentales. Nuestro único objetivo es ayudar al prójimo como ya lo hemos mencionado incluyendo a las causas que propicien una mejor calidad de vida y desarrollo social en nuestra comunidad así como al país.
4. Por último se ha hecho mención de la aparición de otro grupo de ayuda a migrantes con el cual se nos han relacionado de manera negativa. Dicha afirmación la negamos y por el contrario nos causa enorme alegría, pues eso representa mayor apoyo y posibilidades para la obra en favor de los migrantes. Entre más seamos los que trabajamos más avanzaremos en materia de derechos humanos.
5. Hacemos y aplicamos el 8vo. mandamiento de nuestra iglesia: No darás falso testimonio ni mentirás.

Afirmadas en que la labor que realizamos es y ha sido siempre en pos de un mundo mejor donde todos y todas tenemos cabida, es que seguiremos trabajando como todos los días, en pie de lucha y confiando en que con el tiempo nuestro trabajo acallará las voces de aquellos que desconocen y han sido mal informados sobre nuestra labor.
Hacemos una cordial invitación a nuestros amigos y amigas y a quienes no nos conocen a acercarse a nuestras instalaciones y conocer nuestra labor, ubicadas en Av. 14 s/n La Patrona en Amatlán de los Reyes, Veracruz.

¡Abajo las fronteras!

Con amor fraterno
Las Patronas

Contacto:
Correo electrónico: lapatrona.laesperanza@gmail.com
Facebook: Las Patronas
Twitter: @laspatronas_dh

Feliz Navidad y año nuevo.

Gracias, muchas gracias a todas y todos los que han hecho posible que nuestro trabajo continúe dando esperanza a muchos de nuestros hermanos migrantes centroamericanos y mexicanos.

Les agradecemos en lo personal y seguiremos pidiendo a Dios que les siga bendiciendo en salud, amor, paz y trabajo en todas sus familias.

En este Año 2012 agradecemos a:
todas la personas documentalistas,

a las familias que nos han visitado,

a los jóvenes universitarios,

a todas las dependencias de gobierno; atención a migrantes, derechos humanos y al Instituto Nacional de Migración.

A todas las organizaciones que nos han visitado y todos los estados de la República que nos han recibido y con los que hemos podido compartir nuestro trabajo y el mensaje de cristo migrante.

Y a los que faltan por nombrar pero que están siempre en nuestras oraciones.

Las Patronas…

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La Patrona, el corto

La Patrona, una pequeña comunidad al lado de las vías del tren en el Estado de Veracruz, hoy representa para la migración centroamericana un hito de esperanza en su largo camino al atravesar México en la búsqueda de una vida mejor.
Las Patronas, son un grupo de mujeres que reivindica diariamente la calidad humana, al compartir lo que poco se tiene. Esta pequeña comunidad que muchos han borrado del mapa, encuentra en sus conversaciones y acciones diarias el tema migratorio.

Les dejamos el corto.

 

 

Saludos.